Cuatro haikus de amor y un tanka descontrolado


1-
Bajo la lluvia
Corríamos desnudos
Solos vos y yo.

2-
Junto al río
El fuego ilumina
Tanta belleza

3-
Una ventana
Noche.  Afuera llueve
Ojos colgados

4-
Aún existe
Algo desconocido
En esta noche


Tanka-

Lluvia invernal
No aclara la noche
Los perros ladran

Charcos en la vida
Desierto en la ciudad




El camino de regreso


¿Te acordás de ése día en que saliste a buscar los ojos de Leticia?

Al final no estaban en ningún lado
y vos te fuiste creyendo
que cada uno volvía a donde pertenecía;
vos a tu juventud, Leticia nacía y moría en sus ojos.
No tenías más de quince años
y un remolino de colores escondido en el bolsillo.

Leticia era cada ventana, cada puerta.
Creías que tu mirada
en algún punto del planeta se cruzaría con la mirada de Leticia  
y que la encontrarías silbando
o muerta sobre un campo de trigo, con los ojos abiertos
y el invierno abrazándole la piel desnuda.
Quizás algún día, irías al kiosco a comprar puchos
y ahí en frente, ¡paff!; Leticia, con los ojos puestos
dándote 25 centavos de vuelto.

Pensabas que podías encontrarla en un tren
viajando a ninguna parte y ambos 
mirarían por la misma ventanilla  
el reflejo del otro.

Leticia no tenía rostro, ni pelo ni dedos,
ni muelas ni clítoris, ni uñas.
Ni siquiera te importaba
que los ojos que buscabas fuesen dos
o sólo uno que iniciara el camino hacia el otro,
y ése otro te llevara a la boca
y la boca a la nariz y a las orejas y al tamaño de las manos
y al cuello y a los pies, hasta llegar por fin a Leticia;
a sus profundidades, a sus amaneceres
a los libros que lee, a lo que piensa de Borges,
a las cosas que la hacen llorar. Hasta llegar
por fin al fruto, al pez,
al vino que hace que Leticia se levante,
a su voz de caminata frente al mar
a lo que sus ojos esconden.
Hasta llegar a esa tierra lejana; a la lejana Leticia
que es como mil espejos y mil rosas sin espinas
y un sólo jazmín y un montón de copas de vino
y una sola muerte
en la naturalidad del después de los espejos.

¿Te acordás de ése día 
en que te paraste frente al espejo y viste que el tiempo te había vaciado los ojos?



Cortometraje


Todo es
una mujer desnuda bailando
sobre la playa
de piedras a un costado del arroyo
En la otra orilla
Un hombre con ojos nublados
hace rebotar piedras en el agua
durmiendo la mirada donde salpica
el último salto y se pierde. Piensa
simplemente que el río
lo distancia del encuentro y quisiera tener
el tiempo suficiente para seguir vivo
mientras nada cambie
a la sombra de los robles.

La belleza


Mira
como cae sobre tu cuerpo
la indiferencia del mundo.

Sé que escupiste
sobre la belleza de hoy,
te vi aplaudir pancartas
y marchar hasta los centros
míseros de la humanidad.

Y el mundo frena frente a vos
y son inconfesables
las horas sucias que penetran
tu cuerpo
ahogándote en vos misma,
luchando contra
quien sabe qué.

Todo ese rechazo
cae sobre tu cuerpo
cuando los espejos te revelan
el mundo impío que te aterra;
los espejos son fantasmas
que reflejan lo que quieren.
y vos lloras
cuando cerras los ojos
y te encontras desnuda
en la calle,
sin saber si quiera
el camino hasta tu casa.





Apología


Amanecieron trepados al amor, caminaron
por la peatonal la madrugada de un Marzo tibio
Soñaron forzar la cerradura
robar un poco y partir.
Colgados del amor el mediodía los encontró huyendo
haciendo de las fronteras líneas en un pizarrón
un auto alquilado sobre sábanas de asfalto.
Hacia el norte la poesía
hacia abajo la rutina del pasado y afuera llueve.
Alguien los mira pasar desde una garita perdida en la oscuridad de la  noche.
Telo rutero
Suaves ruidos de lluvia en el techo
Sucios ruidos de lluvia en la tele
Delincuentes juveniles ingresan y roban
Vecinos del barrio: Son
Unos negros de mierda. Tienen que ir presos todos
   estos hijos de puta.
Cambio ruido bronca mata
crónicas de una tibia madrugada
enredado con los hilos del amor.

Si alguien los hubiera visto huir  
Como yo los vi irse y sólo vi que se iban
Si alguien pudiera verlos hoy,
Como yo los veo y sólo veo que están, entonces en lugar
de lamentar los mil quinientos
pesos que robaron, al menos ahora sabrían
que una cadena multinacional
no va a quebrar por mil quinientos
sucios pesos de mierda.


Lo que quise enseñarte


Yo te había contado la verdad de los vientos del sur
las cenizas y secretos que descansan en el mar
mientras tanto te enseñé el lenguaje de la noche
y algunos misterios de la lluvia y su después
¿Viste los charcos, la resaca y las sombras que caminan desnudas?
sin su dictador, sin origen
Quise que escuches el canto de los lagos antiguos,
el ritmo de timbales cuando el sol se pierde atrás del mar.
También te dije que yo no entendía eso que llamabas amor,
mientras vos mirabas desde la ventana
como, allá afuera, todo 
se prendía fuego. 

Esta noche no tiene el color
que tenían los ojos
de las chicas del tren.
La voz se consumió en el final del fuego
Todo muere
Esta noche.


Eso por un lado,
por el otro
Esta noche,
al menos existe.

La escena del crimen



Todo se perdió en la llama del encendedor.
ya no hay maquinas dibujando las horas
La noche también se puede encontrar
abajo de una baldosa
o en la colilla pisada de un pucho.
Una nueva forma de acercarnos a algo horrible
Retratar a la muerte desnuda 
Acostada en un sillón viejo, con la mano izquierda
tapándose un pezón y las piernas juntas flexionadas
Curvas perfectas de la parca. Nunca antes
Habíamos pensado que la muerte
Podía ser una mujer.

Al otro lado



Al otro lado de la línea
que dibuja tu mirada
oscila el pulso del silencio
que agoniza, cuando cae sobre tus ojos  
el alfiler que usabas para matarme.
Al otro lado de tu espalda
voy a fumar en silencio
cuando escucho a alguien
gritar tu nombre.
Al otro lado de tus tetas  
existe un jardín con un estanque
y árboles y flores y poetas que fingen su muerte.
Al otro lado de tu cielo
quisiera ser un pájaro.
Al otro lado de tu tacto
está la piel que acostumbra tus manos;
ese camino al vicio 
que dibuja perfección sobre las sábanas
enrolladas en tus piernas.

Al otro lado de todo lo que es tuyo
está mi patria
que es la planta de tus pies,
el vaivén de tu pelo revolucionario,
los olores que no saben de distancias,
las bocas que besaste
y esta aburrida lista de espera.
Al otro lado de estos versos
sólo
hay un vaso de wiski en
una noche empapada
y un poema escrito a alguien
que no existe.


El horizonte donde se pierde la mirada



Por la calle que baja hasta el río
baja una mañana de domingo hasta el asfalto
Suben hasta la copa de los árboles
las hojas del Otoño próximo;
una alfombra nostálgica en mis ojos
que avanzaban calle abajo buscando el río.
El horizonte siempre es gris y se esconde 
atrás de unos fantasmas gigantes
recién amanecidos.



La primera pincelada




¿Te acordás de Leticia?
¿Te acordás cuando sólo tenías quince años?
El día que te regalaron
tu primer perro, como si fuera un juguete.
¿Quién fue el primero en pensar
que había vida atrás de las paredes?
Vos no creías en nada 
pero te alcanzó con un perro
y una novia más grande que vos
a los quince años...

Otro día en el bar III




El vino fluye
desde el cuello de la botella hasta el cristal
la copa se eleva sobre la mesa de madera
se desliza el vino hasta el mito de su boca.
Luz de relámpago. Efímera existencia…

Hay
un camino brumoso que imita la noche
entre mi mirada  
y el ruido rojo de sus labios.


La hoja se desprende del árbol y cae
La playa son sólo huellas en Enero,
la lluvia empapa el pelo negro
desparramado en la almohada
El silencio de la calle húmeda
llega hasta el bar.

(La noche es inmensa)

La escena del crimen



La ternura es
sobrevivir a la imagen.
Ver algo como fuego
en un zapato roto 
abandonado en la calle,
en un resto de chapa, sucia y oxidada.

Lo que buscaba era un suspiro,
algo así
como un silencio perfecto.

Otro día en el bar II


No todos nosotros estamos locos.
Cuando la luz agonizaba 
las puertas se abrían y volvían a sus mesas
con sus tragos y sus vidas
tomando vino fino tinto a granel.
Todos miraban la tele
Ella miraba la ventana
que se abría a mi espalda
Leticia querría ver un corto de Bergman
en un cine de los de antes.



Otro día en el bar



Cuando dejaba de mirarla 
sentía que ella se preguntaba por qué 
yo había dejado mi cuerpo
sentado en la barra de un bar 
con un cigarrillo prendido 
el último trago en el vaso 
y le daba la espalda a la ventana
que todos miraban.


Hay 
un camino brumoso que imita la noche
entre mi mirada  
y el ruido rojo de sus labios.

Cortos Leticianos


Se te cayó el tiempo
Se te escapó por un huequito de la mano
Se te fue en la llama del encendedor
Y creías que todo
Igual podía andar bien.
-¡Qué idiota!
¿En serio creíste que podías con todo este imperio?

Fuego de manantial


Se que soy perjudicial
escupo al rebaño
donde nunca quise estar
tengo un sueño demencial
amargo y sentimental
Antisocial.


No relax.

Un hombre con pocas letras



No sé si quiero ser  
un hombre con pocas letras 
un deseo nadando en el culo de un porrón
un hígado inflamado, restos 
de cenizas en el piso. Un perdedor descalzo, 
un camino de tierra bajo la lluvia. 
Pienso y por momentos 
me gustaría ser más idiota.
La luz de la mañana entra por la ventana 
a veces estoy ahí, miro la copa de los árboles
fumo cigarrillos y escribo poemas.
Quiero ser viento, un mensaje volando
o un silencio perfecto.
No sé si quiero ser uno de esos tipos 
que odian la sociedad y ven todo como el orto
una negación constante 
un rechazo a la gente que se acerca a saludar 
un aislamiento continuo.
No sé si quiero ser uno de esos tipos como yo. 




La caja boba.

Hace rato
él también me mira fijo a los ojos.
Afuera el viento se hace notar en los árboles
y la noche saquea la ciudad como una ola
dónde se mezclan y conviven los sueños con el titilar
de los grillos que se esconden en los patios de las casas y cantan
sonidos de tristezas y nostalgia.
Los espejos son fantasmas que funcionan
de la misma manera que funcionan
los televisores. 

Para ser feliz


Lo que hoy quiero es levantarme tarde
Que nadie me rompa los huevos
Comer alguna mierda recalentada y salir
Caminar por los parques
Pensar que la vida es una mierda
Sentarme en una mesa
De algún bar hermoso y que una moza me sonría
Tomarme unas cervezas y sentir
Que en realidad no estoy perdiendo
Esas cosas que ya no encuentro.


-Mañana no.



No conozco París




No sé cuando pasó, yo te veía
Pateando tranquila por la Rue du champ de mars,
Llevabas una bolsita en la mano
Con las boludeces que te regalé
En todo este tiempo y te pedía que las guardes
Para acordarte de mí cuando me dejes
Por algún pibe careta.
Al principio no te conocí
Los ojos se te habían puesto grises
De mirar fijo a la luna las noches desnudas.
Cuando llegaste a L'avenue Bosquet
sacaste un pucho y lo tuviste un ratito entre los labios
Como un piercing que adorna tu cara
Después el fuego, no te gusta que la llama
sea muy potente y se te complican
Esos encendedores que agonizan.
En el contacto con el fuego se frunce la frente
Y los parpados bajan un poco
Negándole al mundo ese color
Que compartís con las mañanas.
Después no hay más nada que hacer
lo miras, de un lado, del otro,
lo movés para ver que todo el extremo
esté abrazado por el fuego.
Ves como va quemando el tabaco, el papel
Y el humo empieza a dibujarse en el aire.
Tenías otra vida y una mochila
En la que yo no entraba pero vos sí
Pensaba que a lo mejor algo de todo eso podía
Hacerte pensar en mí y buscarme
Como si fueras un mago, sabiendo que yo también estaba ahí
En París, buscándote por algún lado
También sabías lo que iba a pedirte
Cuando te encuentre y quizás por eso
Preferías no buscarme. En esa mochila que llevabas
Habías guardado la felicidad que encontraste
Por algún lugar del viejo mundo.
Lo que no sabías era que yo te había encontrado
y te seguía despacio. No sabías
que descubrí el olor de las cosas
que no quise decirte
y quería abrazarte y que tomemos un porrón
o un vinito mirando la torre
y que un segundo sea mágico para no esperar
que las cosas fluyan y flasheen.
Lo que no sabías era que yo te seguía,
Que tenía un plan y la misma remera de Dylan
Y si no fue la primera, fue la segunda o la tercera
Vez en mi vida
que tuve miedo.



En los bares





Un cenicero
en el centro de cada mesa
para que los ojos
encuentren refugio cuando ya
se cansen de mirarse.

Las miradas nuevas nacen
cuanto todo muere.


Trenes




Por un lado está la terminal
Es como un mundo
hecho de ladrillos atravesado por vías y vidas.
¿No lo ves así, Hippie?
En la terminal no hay sombras y la gente
Entra y sale de ella, sube y baja de trenes que van
Toma café, lee libros, fuma en silencio.
Afuera está el mundo
Dejando la oscuridad, caminando una calle,
Doblando a la izquierda
un túnel de vidrio te deja ver todo
Pero no mezclarte con nada, nada
te reconoce y sos un fantasma bailando en la carpa de un circo.
Alguna vez el mundo
Como un cielo nublando quiso adoptarte
Hacerte parte del show.






Caleidoscopio





Se agotó el calor
pero algo sobrevive en un resto de cenizas.
Desde afuera se escuchó el murmullo de los pensamientos ahogados
De los caminos
que sin quererlo marcan la distancia.
Quisiera ser un espejo empañado, devolver
Sólo una imagen difusa, una ceguera sensible
Somos como el mes de Enero

¿Dónde quedó                                          
la imagen de tu puño rompiendo el espejo?
El humo de los bares ya fue.
Los ojos se colgaron en los restos
de vidrio en el piso que hacían de horizonte.
El mundo parece un caleidoscopio que te devuelve parte de vos
Y no sobran los motivos
Pero igual va a llover.

Mientras tanto el mundo sigue
Con sus cosas locas que nadie entiende
Y las vidas cotidianas de personas mejores que nosotros.
Tengo un libro de poemas que no entiendo
Quiero salir a caminar, quiero que me cuentes un cuento.
Un día creíste que podías ser real
Estoy harto de que las cosas tengan
Siempre la misma forma.
Odio haber sido 

quien rompió el cristal en tus ojos.



Yo también lo hice a mí manera




...Una vez se me perdió la noche en el bolsillo
Mientras buscaba el encendedor: me senté
Abajo de un farol en la vereda de una calle antigua
Prendí el pucho
Y al toque se cortó la luz
(Fundido en negro).

LA CIUDAD




Sobre la ciudad
La luna fuera de foco tras una lámina de nubes
La noche empañada es un instante
de pensamientos azules.
Se deshacen las ciudades de cartón
Junto a todo lo que vive en ellas.
La más linda de la escuela tiene un vestido rojo
-Hoy quiero verme puta, piensa. Los pibes
se calientan mirándola bailar.
Un gato sospechoso sentado             
en la terraza más alta
contempla su reino, crea
curvas perfectas del color de la noche.
la silueta arqueada de un gato se dibuja en la luna
de fondo difusa tras una suave lámina de baba.

Todo alrededor es negro..