Desde la ventana III


      Desde la ventana el afuera es fugitivo
El norte no siempre es el norte sino que a veces
se ve al sol
derretirse en el horizonte o simplemente
como ahora  
hay un paredón alto que no deja
ver más allá de lo estampado en el cemento
Leticia se sienta arriba del muro y fuma
a veces me llama y yo le digo No
desde la ventana es estar adentro
Entonces ella mira las calles y espera ver
un buen choque en una esquina aunque yo sé
que nunca va a pasar
lo que ella espera que pase.

El horizonte amaneció enfurecido.

Perdidos en la vida, viviendo sin nunca aprender, a pesar de nuestra piel, a pesar del amor.


Deberías cambiar radicalmente de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a intentar. Sé audaz. Son demasiadas las personas que se sienten infelices y que no toman la iniciativa de cambiar su situación porque se las ha condicionado para que acepten una vida basada en la estabilidad, las convenciones y el conformismo... Si quieres obtener más de la vida, debes renunciar a una existencia segura y monótona... No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada, renueva cada día tus expectativas... No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Esta ahí afuera, sencillamente... Tu único enemigo eres tú mismo y esa terquedad que te impide cambiar las circunstancias en que vives.

Christopher McCandless


Mirándonos los ojos.


Para vos, por alguna razón
es un pecado 
para mí es una locura
pero hablamos de lo mismo
y ambas posturas se funden
y se derriten en un gesto
que se entiende como
Porrón y maní.

Poema Nº 6


La carne acá es débil y dócil, sobornable.
-Comete mi carne, mi sangre. Mis huesos
esculpilos, hace artesanías restos óseos.
Devorame y no me ames
Mujer caníbal, matame
Llenate de mí. Llevame
Para siempre dentro tuyo.


Un remolino de colores


La
barba
crece
Las
uñas
crecen
los parpados
pesan
Lo que hay más allá
de la ventana parece estar fuera de foco
un remolino de colores en la esquina
Es necesario correr el riesgo.





...



Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles


La gente que me gusta:


La gente que me gusta fuma porro a la mañana. La gente que me gusta camina descalza, coge sin forro, canta en la ducha. La gente que me gusta no es, precisamente, la que le gusta a Benedetti, aunque él me gusta. A mí no me gusta el arquetipo de persona responsable, esas personas  preocupadas que viven para estresarse y quejarse del stress que cargan. A mí me gustan los perros, las personas con almas, las que sueñan boludeces, las que deliran, las que encuentran la felicidad en cualquier cosa, o en la nada. Me gusta la gente sin edad, la que no sabe cuantos años tiene, ni como se llama ni dónde vive. Me gusta la gente sin plata, la que manguea, la que presta, la que da. Los que no necesitan la aprobación de nadie, los que se cagan en todo, los caídos del sistema.

Me gusta esa persona que sabe que otra persona se avergüenza al verlo y él sabe reír de eso y por eso me gusta. Me gusta la gente que deja para mañana lo que puede hacer hoy, y mañana se lamenta de no haberlo hecho ayer y vuelve a dejarlo para mañana. Los que fuman en los baños me gustan, los que se atrasan en los impuestos, los que siempre tienen un porrón en la heladera, los que rompen reglas, los que riegan plantas, los que tienen barba. Me gusta el viajero y no el turista, el que cuida las plantas y rompe lo huevo´, me gusta la flor y no el paraguayo, el wisky y no el fernet. Me gusta la gente que no usa paraguas cuando llueve.

No me gusta la gente del After Office, me gusta la gente de la plaza, la del mini, la del parque. Me gustan las personas simples, esos pocos. Me gustan los que se sacudieron todo el polvo enfermo del mundo. Me gusta el pibito que no se conforma, el que pregunta, el que rompe las pelotas. Me gusta la gente que cree que está bueno que exista gente a la que no le guste este tipo de gente. Pero a mi me gusta la gente que lee libros, que escribe cosas, que pinta las paredes, que putea. Los que piensan que tenerlo todo a veces puede ser no tener nada y creen en eso. Los que encuentran formas en las nubes, los que toman el mate amargo, los que no tienen agenda, los que tienen callos en los pies y calles en la suela de las zapatillas.

Pero sobre todo me gusta la gente que no es como yo, la que me discute, la que me pelea, la que por lo menos una vez en la vida tuvo ganas de cagarme a trompadas.


La primavera en aquél barrio se llama soledad





"Todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo. Mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor."

HEMINGWAY, Ernest


Prosa prohibida. Poesía

Los parpados se pegan y no dejan ver
a las personas que amamos
Apuntamos / a una cuestión poética
Estéticamente confundida
Perdida en la ética moderna y aterciopelada.
Podríamos intentar reinventar los deseos
Sintetizar todo en un punto de la histeria poética
Reescribir los sueños de la humanidad
Describir de otra forma los sucesos, inventando un nuevo idioma
Desnaturalizando el significado de la palabra
Avalando el significante del proceso poético
Pintarlo de colores, morderle los costados
Iluminarlo con las luces de la noche.
O sino podemos seguir y escribir
Poemas sobre la estabilidad de la política o la inversa
Para un ensayo
Sobre la inestabilidad de las personas políticas.
Pero apuntamos a lo digno
A la cuestión del género A la estética permitida
Desprotegida del aderezo de la métrica poética
Apuntamos hacia lo brutal
Como un cielo que es distinto
A la palabra cielo.

...

Sembrando tu confianza 
te dejo junto al mundo 
derrotando imposibles 
segura sin seguro.
 



Autorretrato

Abrí el cajón y entre paquetes
de cigarrillos vacíos y tarjetas de cartón encontré
una foto
en la que soy más viejo. Tendré
aproximadamente unos diez o quince
años más. La cara un poco más madura.
Una expresión alegre es la sonrisa más falsa que vi.
Seguramente
todavía debo considerarme joven.

Es imposible no amar lo que no existe.
¿Qué pensará
ese viejo puto de la foto?
Ah! Cuanto amor tenemos
Para dar en otros tiempos

Me miro
fijamente los ojos más viejos
¿Sera verdad eso que dicen;
todo tiempo pasado fue mejor? Habrá que ser
muy hijo de puta en un futuro
para añorar este momento. Me gustaría poder
levantar la vista y encontrar a Berryman
hablándome de Henry y de drogas
pero sé
que eso no va a pasar.
Al menos no hoy
¿Quién sabe las cosas que puedan pasarle
a uno en un futuro?

Imagino
que antes de sacar la foto que miro
tomé una cerveza con dos amigos en el bar,
aun en los tiempos futuros
se dice tomar “una” cerveza, aunque nunca
se tomen menos de nueve. Releo y veo
que sería mejor hablar
en tercera persona de mi yo futuro;
Después del bar quiso quedarse
pero caminó hasta el río y leyó un poema
 Los caminos de regreso
siempre conducen a roma o a casa
Acariciar las pieles pasadas. Pasada
Ya la madrugada los senderos se repiten.

Al cruzar el parque quiso encontrarse con Hemingway
escuchar de Paris en los años veinte. Alguna anécdota
compartida con Ezra Pound,
con Fitzgerald o Dalí.
Aunque sabía
que eso no iba a pasa. -Al menos no hoy
¿Quién sabe las cosas que puedan
sucederle a uno en el pasado?-

buena la costumbre de guardar
las cosas en el cajón  para encontrarlas
en otro tiempo verbal

Me miro fijamente los ojos más viejos
Hay cosas
que no entienden del tiempo A un costado, fuera de foco  
ese árbol añoso

que ahora mismo

estoy mirando

más joven…

La costumbre

La noche tiene opinión y voz propia
Ciertas voces flotan en el aire
El aire te recorre por dentro y se va
Por dentro te recorren los miedos
Los miedos son cobardes
Cobardes son los que tienen miedo
Todos tenemos miedo 
El deseo es miedo.
El amor es miedo.
Odio la palabra amor
Odiar hace mal pero es necesario
Amar hace mal pero es necesario
Destruirse hace mal pero es necesario.
Necesario sería salir 
a caminar
Caminar es hacer un paréntesis en la vida
La vida es una locura me dijo un tipo
La vida es un concepto muy amplio me dijo un tipo
Estar descalzo es un concepto muy amplio me dijo un tipo

¿Un poema es un concepto muy amplio? No.
¿El amor es un concepto muy amplio?

No.


la hora de la tormenta

Es la hora de la tormenta
cuando el aire se densifica y los colores están muertos
Un grillo escondido sentencia de muerte
El sabor del silencio se pega en las encías
y se mezcla
con el fondo amargo de la soledad.
Ahora mirándolo desde la ventana
diría que todo se detuvo en un punto azul
que no se condice con la temperatura del paisaje 
Ahora mirándolo desde mi ventana
diría que el afuera es una pausa, que todo ha muerto
a causa del tiempo y la distancia.

Antes del amanecer. Corrijo;
Antes del enloquecer
llega el viento que precede…
Luego la lluvia
disfrazada de alivio



La cama piensa que piensa


Entonces pensé
Que el corazón que habías tallado
Con nuestros nombres en el tronco de un árbol, desapareció
En el mismo momento
En el que te fuiste.

Veintiunodediciembre



Dicen que es el fin del mundo Algunos hablan de un cambio social espiritual político cultural sentimental gramatical vertical Un golpe de estado en los vericuetos de la vida Cambio de posiciones de roles de ropa de reglas Hay quien dice que el 21 de Diciembre van a bajar ovnis y nos van a quemar los ojos con el fuego que les sale del culo y se van a comer nuestra comida y fumar nuestros cigarrillos Yo le pregunté a un amigo que pensaba que iba a pasar y me dijo que no sabía pero que si nos moríamos todos
le parece justo.

Los días de Diciembre


Los días de diciembre me aterran.
El vuelo carbonizado de los pájaros  
cuando caen sobre sus tumbas agónicas.
Los gritos mudos de quienes nunca hablaron.

Las chicas lucen sus tetas nuevas,
los chicos descubren sus cuerpos recios
culminados hace meses para vos,
¡Para vos diciembre!

No creo que merezcas nada de eso.
Para mí
sos más bien un día de lluvia.

De igual manera me gustaría
entrar en los cines como entro en los lagos
y escupir agua hacia arriba y bailar
y jugar al fútbol con una pelota de trapo.

Me gustaría abrigarme y morir de risa,
pintar lágrimas del color de tus nubes y quemarlas
correr hasta los horizontes arrojando a tus espinas
flores negras marchitas.

El ruido del ventilador perfuma los diciembres
que sobreviven en barquitos de papel,
en un rincón del alma que no es octubre ni abril,
en una parte de las vidas que perdimos.
  
La gente tonta, en diciembre
es más tonta.
  
Pero los días de diciembre me aterran,
viciosos de sol y de lluvias brutales,
ambiguos.
Me aterra el diciembre carcelario,
mi cara de prisionero, mis celdas fastidiosas,
el olor de los amores muriendo
ahí; en Diciembre.


Desde la ventana



Mirá
ese hombre que camina por la ruta
hechizada la noche siembra senderos de plata. No
ya no le importa a tu poesía lo cruel que es el amor
¿Sabes que es cruel?
es el crujir del pasto seco en el silencio. Mirá
ahí va
ése hombre que avanza en la noche
sin encontrarse en las sombras de la luna
Va gritando como un loco canta:
El olor que sube del plato soy
El ruido blanco entre tus manos.
Un planeta pobre
hecho en plastilina, poema soy-. Hoy
no hay diarios. El horario
de los noticieros fue ocupado por payasos
saltando sobre aros de fuego y también cantan
mientras los horizontes se deshacen allá afuera.







...
El hippie sueña con una mina y poca ropa
que camina por el barrio cuando llueve y todavía
cree en el amor
¡Una buena mina! que viva pendiente del mar
que no conozca a Bukowski ni a Caeiro
que sea como aprender
a  leer poesía, que fume porro a la mañana.
Una mina que como él
no le tenga miedo a la muerte pero conteste
al toque cuando alguien le pregunte
qué pondrá
en su epitafio. 


Voces


En la noche del campo grillos y gallos
trasnochados logran involucrarse
en el silencio y la paz
A veces la paz es pensar en un lago
tan verde
tan distinto a la palabra lago
El sur de las cosas siempre tiene
ese nosequé que te abre los pulmones
y te roba las pestañas.
En la noche del campo luces y voces
conocidas; voces de amigos, de poetas,
de arañas Voces que bailan y atacan
Voces con fuego, con sonrisas, con sexo
Voces que conducen una canoa por el río
Voces varias que vibran con las luces
que se mezclan con los besos Voces
que a veces sobran
y rompen los silencios.

Diario de un poeta chino


Un destello de colores parpadea en la corriente del arroyo
se respira mejor cruzando el monte
El viento me debía el encuentro 
El aire es puro
y puedo mear en cualquier lado
saber eso me hace bien
Estoy sólo aunque desconfío, me pregunto porqué
carajo estoy vestido si estoy sólo 
y lo que a mí más me gusta es estar en bolas
Me prendo un pucho y pienso
que la libertad sólo existe en este lugar  
Miro el silencio; árboles y cosas verdes
viento libre y verde
el monte imita fielmente las curvas del arroyo
En algunos lugares todavía se habla de amor Acá
respirar no es algo que se haga sólo para no morir.
Me saco la ropa. Antes
miro para todos lados, sospechoso
resulta fantástico estar realmente solo, saber
que nadie está por llegar
podría acostumbrarme
sinceramente cada vez me cae peor la gente.
Algunas hormigas caminan sin miedo sobre mí
entendiéndome parte de su entorno
un árbol más, una planta o un hormiguero. Nunca
fui tan aceptado en ningún lugar
Soy parte de la imagen, un elemento más
cómplice del pacto de silencio
El corazón contento escucha el murmullo del arroyo
se abraza con el viento
el roce de las hojas en la copa de los árboles
No hay leyes
podría correr para cualquier lado  
sin que nada cambie, es tan gradual el caer del sol  
casi ni se nota
los nuevos colores en el cielo
los pájaros anuncian el atardecer y vuelven a la altura de sus nidos
y el sol se va, reluciendo dorado
pintando el horizonte con acuarela.

hay tanta gente con problemas.
Parece tan estúpido
desde este punto de vista. 

Sin ninguna razón


Pudiste creerme tuyo, pudiste
ser mía aunque sea un minuto
abrir
las puertas del placer y entrar
creyéndonos
dos psicópatas perdidos.

Una cama vacía es
como sentarse a mirar la noche  
sentirse arder en el fuego y arder
como dos herejes
creyéndonos inmortales.

Parte de la realidad

Principalmente ahora sé
Que cualquier cosa que toque voy a arruinarla
Que no tengo ganas
Que confundo a los trenes que van
con los que llegan
Y quiero quedarme un poco ciego
Para no ver las cosas profundamente.
Hay dos formas de percibir la realidad
Una es verla
La otra imaginarla.

Por eso ahora sé que voy a quedarme
Tumbado en la cama tomando ácido
Creyendo en esos chicos que juegan en el parque
En la piel de la mujer que es amiga del sol
Y en el ramo de flores que lleva
Envueltas en papel de diario.



Fragmento desde la ventana II



Si pudieras escribir
todo eso que se dibuja en la ventana
drogar el intento y partir pero No
desde la ventana es otra cosa.
Llenos de hojas los ojos que te miran
El otoño se presenta en la piel y en el piso
pastos secos y la memoria de un día
que en alguna otra parte del mundo aún existe y es de noche.
Leticia aceptó
un vaso de vino que le ofreció un desconocido.
La historia se sucede en interiores
Donde el piso no oscurece
cuando las sombras pasan sobre él.
Podes igual
levantarte dormido y con resaca,
servir café y confesarte en una taza usada
la noche anterior y que también
había sido usada dos noches atrás. 
Mirar por la ventana siempre el mismo plano
Un libro viejo afirmando la pata de la mesa
De nuevo las sombras se separan de los cuerpos
y se tumban al sol
para coger en la vereda. Una postal del páramo que vemos.
Convencerte de que el mundo
entra en el baño de tu casa y lo demás no es nada.

El rugir del bondi que sube puede volarte la cabeza
Ir a la cocina
es como tomar un tren sin abrigo y no volver.
La barba crece
las uñas crecen
los parpados pesan
lo que hay más allá de la ventana parece estar fuera de foco
un remolino de colores en la esquina
Es necesario correr el riesgo.



Fragmento desde la ventana

A primera hora llegaron trenes y bicis
El lugar es el mismo pero esta vez
la luz blanca se impone trepando torcida por el viento.
Volviendo de algún lugar que parecía ser hermoso
alguien encontró un beso en el bondi.
Todo esto no tiene nada que ver
con que Leticia decida entrar en la habitación
sin ropa alguna y con zapatos. Mirarse
las tetas en el espejo. Tampoco es esto lo que importa
sino el tiempo muerto entre los dedos;
lo que no le importa a nadie
es lo que nos trajo hasta acá.



Para cantar un poema

Pasan caminando marcha militar
Marca el tiempo con la punta del zapato
El obrero que trabaja en las alturas
El arnés que lo sostiene cede.
Se derrumban las paredes del imperio.
Primera persona del plural
Podríamos hablar toda la noche
pero no hay como las charlas de borrachos
al menos son sinceras y sueñan. Todos
deberíamos estar en pedo al menos
una vez al día.

El tiempo se deja para el final
el asfalto saluda al sol que nace desde el fondo de los ojos
La calle 
es de adoquines y vibra, el tiempo no puede 
ganarle a la locura en los relojes.
Pasan caminando marcha militar.
La estatua del barrio ayer lloró vodka.
Nadie creyó
que podía ser un milagro.




Cuatro haikus de amor y un tanka descontrolado


1-
Bajo la lluvia
Corríamos desnudos
Solos vos y yo.

2-
Junto al río
El fuego ilumina
Tanta belleza

3-
Una ventana
Noche.  Afuera llueve
Ojos colgados

4-
Aún existe
Algo desconocido
En esta noche


Tanka-

Lluvia invernal
No aclara la noche
Los perros ladran

Charcos en la vida
Desierto en la ciudad




El camino de regreso


¿Te acordás de ése día en que saliste a buscar los ojos de Leticia?

Al final no estaban en ningún lado
y vos te fuiste creyendo
que cada uno volvía a donde pertenecía;
vos a tu juventud, Leticia nacía y moría en sus ojos.
No tenías más de quince años
y un remolino de colores escondido en el bolsillo.

Leticia era cada ventana, cada puerta.
Creías que tu mirada
en algún punto del planeta se cruzaría con la mirada de Leticia  
y que la encontrarías silbando
o muerta sobre un campo de trigo, con los ojos abiertos
y el invierno abrazándole la piel desnuda.
Quizás algún día, irías al kiosco a comprar puchos
y ahí en frente, ¡paff!; Leticia, con los ojos puestos
dándote 25 centavos de vuelto.

Pensabas que podías encontrarla en un tren
viajando a ninguna parte y ambos 
mirarían por la misma ventanilla  
el reflejo del otro.

Leticia no tenía rostro, ni pelo ni dedos,
ni muelas ni clítoris, ni uñas.
Ni siquiera te importaba
que los ojos que buscabas fuesen dos
o sólo uno que iniciara el camino hacia el otro,
y ése otro te llevara a la boca
y la boca a la nariz y a las orejas y al tamaño de las manos
y al cuello y a los pies, hasta llegar por fin a Leticia;
a sus profundidades, a sus amaneceres
a los libros que lee, a lo que piensa de Borges,
a las cosas que la hacen llorar. Hasta llegar
por fin al fruto, al pez,
al vino que hace que Leticia se levante,
a su voz de caminata frente al mar
a lo que sus ojos esconden.
Hasta llegar a esa tierra lejana; a la lejana Leticia
que es como mil espejos y mil rosas sin espinas
y un sólo jazmín y un montón de copas de vino
y una sola muerte
en la naturalidad del después de los espejos.

¿Te acordás de ése día 
en que te paraste frente al espejo y viste que el tiempo te había vaciado los ojos?